Romería

El día de Pentecostés,
a tu ermita pequeñita,
cientos de personas llegan
a ver tu imagen bendita.

Al Ángelus, como siempre,
las campanas van al vuelo,
tiemblan de paz nuestras almas,
al ver paisajes que cantan,
al ritmo de nuestros rezos.

“Santa Lucía bendita,
acompáñame en mi vida,
alumbrándome el camino
y así poder ver mejor
los senderos que conducen
hasta Dios, nuestro Señor”.

Recorriendo el bello campo
hasta esta roca bendita,
que con fuerza te cobija,
miles de pájaros cantan
pareciendo que llamaran
a esas gentes, que con prisa,
se acercan a tu ermita
para rezarte una misa.

Esperan con alegría al atardecer del día
y entre flores y canciones,
músicos y tambores,
te llevan Santa Lucía,
con todo su corazón
recorriendo el bello campo
en bendita procesión.

Se despiden con nostalgia
pero con gran ilusión
pues volverán pronto a verte
y a rezarte con fervor
agradeciendo favores
que por tu santa intercesión,
les han sido concedidos
por Cristo, nuestro Señor.

“Santa Lucía bendita,
acompáñame en mi vida,
alumbrándome el camino
y así poder ver mejor
los senderos que conducen
hasta Dios, nuestro Señor”.

¡VIVA SANTA LUCIA!
Mari Nieves Martínez López. 2016

 

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