Historia del culto a Santa Lucía

Primeras noticias de la devoción a Santa Lucia en Puerta de Arenas

En este maravilloso lugar de Puerta de Arenas, descrito anteriormente por importantes personajes de las artes y de las letras, en su deseo de conocer la España romántica del siglo XIX; se tenía desde tiempo inmemorial, una gran devoción a Santa Lucia, protectora de los caminantes y abogada de los invidentes.

El viajero que tanto estima el valor de sus ojos, porque sabe que son la garantía de poder llegar a buen puerto cuando se pone en camino, no dudo en colocar bajo la protección de Santa Lucía, este paso angosto y peligrosos que tenían que atravesar aquellas frágiles diligencias en su afán de unir las grandes ciudades españolas con Jaén y Granada.

Cuenta una antigua tradición, que un personaje de cierto rango que estaba ciego, pasaba por este lugar viajando en diligencia y oyendo las alabanzas que sus compañeros de viaje hacían de este lugar, lamentaba no poderlo ver. Entonces pidió a Dios por mediación de Santa Lucía abogada de los invidentes, que recuperara la vista para poder admirar tan bello paisaje. Dios le oyó y quiso devolverle la visión por intercesión de la Santa. En agradecimiento por tan milagroso hecho, pusieron bajo su protección este lugar y colocaron un cuadro de Santa Lucía, en una hornacina labrada en la roca, junto al antiguo camino protegido por un fuerte
muro.

Los datos mas antiguos que nos hablan de esta devoción se remontan a 1.837, y se encuentran en la correspondencia mantenida por el entonces párroco de Campillo de Arenas, don Pedro Francisco Ruiz, con el Obispado de Jaén, para normalizar los cultos en honor de la Santa. En dicha correspondencia se habla que desde de tiempo inmemorial, existía un cuadro de Santa Lucia colocado en una de las paredes rocosas de esta garganta natural, en una hornacina poco profunda labrada en la piedra, donde mas tarde se abrió el primer túnel.

Los habitantes de Campillo y los viajeros que por este lugar pasaban, le tenían gran devoción, pero según los datos contenidos en la referida correspondencia, nos revelan como los bandoleros que se refugiaban en estas sierras en la primera mitad del XIX, convirtieron el cuadro en blanco de sus trabucos, destrozándolo. Como castigo divino y escarmiento de los otros malhechores, los bandidos perdieron la vista, siendo este hecho conocido en toda la comarca.

Fernández Hervás, Enrique. “La Romería de Santa Lucía y el lugar de La Puerta de Arenas”. Campillo de Arenas (Jaén): Cofradía de Santa Lucía de Puerta de Arenas, 2001. 296. 84-607-2171-X.
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